Cañizares: “Las religiones no separan sino que unen en una plegaria común para que Dios nos conceda la unidad y la paz”

El jueves 23 de marzo de 2017 fue el día elegido para celebrar la Oración por la Paz que por segundo año reunió en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia a representantes de ocho confesiones religiosas diferentes, convocadas todas ellas por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares. En el acto participaron líderes en España de la religión judía, musulmana, budista e hinduista y las confesiones adventista, ortodoxa y evangélica protestante.

 

Cañizares, aseguró que “las religiones no separan sino que unen en una plegaria común para que Dios nos conceda la unidad y la paz” y añadió que cerrar las fronteras por el terrorismo “sería una barbaridad” ya que “la libertad religiosa es la base de todos los derechos humanos”, en referencia al atentado terrorista ocurrido recientemente en Londres.



El terrorismo “no tiene nada que ver con el Islam” y “quien atenta de esta manera no cree en Dios, en absoluto”, subrayó el Arzobispo a preguntas de los medios de comunicación, antes del acto interreligioso de Oración por la Paz.

 

“Nos unimos para orar por la paz, conscientes de la situación de violencia, y de guerra en algunas partes, y nos duelen todos los atentados terroristas que contravienen la voluntad de Dios”, ha indicado ya en el acto. Por eso, “llorando el atentado de ayer, y tantos otros, nos reunimos para orar por el cese de toda violencia o amenaza contra el hombre, cada uno desde nuestra confesión, algo que haremos, año tras año, mientras dure esta situación de violencia”.

 


Durante el acto, al que se sumaron representantes de la Generalitat Valenciana y del Ayuntamiento de Valencia, así como de otras instituciones del ámbito religioso, político, social y cultural, se intercalaron momentos de oración de cada uno de los participantes religiosos, con tiempos de música y de oración, en silencio, por la paz.



Intervenciones de los líderes religiosos



Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España, mostró su “condena y repulsa” ante el atentado en Londres e indicó que “hay un error al llamarlo terrorismo islamista o islámico porque es un terrorismo que no tiene apellido”. Igualmente, definió la Oración por la Paz convocada por el cardenal Cañizares en Valencia como “un acto ya consolidado y hay una promesa entre todos de trabajar juntos por la paz y por la convivencia”.



Moisés Bendahan, Gran Rabino de Madrid, en representación de la Federación de Comunidades Judías de España, explicó que “el Génesis comienza con la lucha entre hermanos pero al final se produce la reconciliación y todos los hermanos llegan a la paz y ésa es la esperanza que tenemos, para ello lo importante es hacer reinar nuestra naturaleza espiritual cuya dimensión más profunda es el amor altruista, que es el que genera la unión entre hermanos”.



En representación de la Federación Española de Comunidades Budistas de España intervino el Lama Guese Lamsang, quien agradeció “de corazón” al Cardenal, al igual que hicieron los demás líderes religiosos, la convocatoria de este acto “especialmente en estos momentos de conflictos, porque es un acto importante para reunirnos y rezar por la paz en el mundo, ya que nuestra oración colabora para que esa paz se pueda llevar a cabo”.



Por parte del Centro Vedántico de España, la reverenda Madhavananda Giri, representante del Hinduismo, recalcó que es “un honor asistir a este acto” y leyó extractos de un texto hinduista del siglo VII que explica cómo se alcanza la paz “erradicando la pasión y el odio”.



En su intervención, Jesús Calvo, presidente de la Unión Adventista Española, que felicitó a los participantes y asistentes al acto interreligioso en la Facultad de Teología, dijo que “tenemos el gran desafío de imitar los principios por los que Jesús vivió y murió” y pidió al Señor “por la libertad, por la paz y por la unidad”.



Demetrio Sáez, representante de la Iglesia Ortodoxa en España en la Comisión Asesora de Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia, subrayó que “la paz de Dios no es distinta a la paz del mundo y vale la pena consagrar la vida para buscarla y obtenerla” y “el hombre es responsable de su semejante y protector de su hermano, pero al sentimiento debe seguir la acción, por ello el Evangelio llama bienaventurados a los que trabajan por la paz”.



Además, Manuel Sarrias, vicepresidente de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEDERE), rezó una oración por la paz, “que va unida a la libertad, la justicia y el amor”, en la que da las gracias “por estar aquí juntos, con un mismo Espíritu recordando lo que dijo Jesús: Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Ayúdanos a no solamente pedir por la paz, sino a comprometernos por ella”.



Intervención final del cardenal Cañizares y entrega de premios



El cardenal Cañizares leyó la Oración por la paz de San Francisco de Asís y rezó, junto con los asistentes, el Padre Nuestro. Por último, señaló que “estamos enteramente convencidos de que la fe en Dios expresada en las diversas religiones no separa y menos aún enfrenta, y confiamos que la paz llene al mundo entero y los corazones de tus fieles”.



Al finalizar el acto, el Cardenal entregó unas distinciones, instituidas por el propio Arzobispo, como reconocimiento a la contribución de diferentes personas e instituciones por su labor realizada “a favor del Hecho Religioso como factor de integración social”.

 



Los premiados fueron la Tenzin Choky, maestra de meditación de la Tradición Guelugpa de Lama Tsong Khapa, cuyo máximo representante es Dalai Lama, y maestra del Centro Nagarjuna de Valencia; la Fundación Pluralismo y Convivencia, por la promoción de las confesiones religiosas en España; Riay Tatary, por la representatividad y la unidad de los musulmanes en España; el Ayuntamiento de Oliva, por su proyecto de creación de un centro interreligioso; Manuel Sarrias, por su labor en favor de la unidad de las Iglesias Evangélicas de España; Sadia Cohen, presidente de la Fundación Juan de Borbón, por su labor a favor de la comunidad judía; Sergiy Prosandeev, arcipreste ortodoxo y rector de la parroquia San Jorge, de Valencia, por su labor en favor de la Iglesia Ortodoxa en Valencia; y Swami Rameshwarananda Giri, fundador y presidente del Centro Vedántico de Valencia por su labor a favor de la comunidad hinduista en Valencia. 



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