Presentación del Decano
Curso 2026-2027
Quiero confiar a todos vosotros una misión: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. […] Sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto, el Resucitado que comparte con nosotros la historia en todo tiempo.
León XIV, Vigilia de oración con los jóvenes,
(Plaza de Lima [Madrid], 6 de junio de 2026)
La Facultad de Teología San Vicente Ferrer de la Universidad Católica de Valencia afronta el 52º curso de nuestra institución con la convicción renovada de que la teología no constituye un saber aislado ni un ejercicio de mera repetición, sino un servicio eclesial e intelectual llamado a iluminar la vida de la Iglesia y de la sociedad.
En este curso nos acompaña la voz de León XIV que, durante su viaje apostólico a España, del 6 al 12 de junio de 2026, nos dejó palabras que interpelan directamente la misión de una facultad de teología. En la Vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima de Madrid, el Papa nos confió una misión que va más allá de los jóvenes: ser humanos, hombres y mujeres de carne y hueso, rostros fiables, personas que buscan la justicia como el pan de cada día. Ser humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto. En una época en que la inteligencia artificial plantea con urgencia la pregunta por lo humano, no podemos pasar de largo ante esta llamada.
Su Carta Apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza, publicada con ocasión del 60º aniversario de Gravissimum Educationis, nos interpela además como comunidad universitaria. León XIV señala tres prioridades para las comunidades educativas: el cultivo de la vida interior con espacios de discernimiento y diálogo; la formación en lo digital desde la primacía de la persona; y la educación en la paz, creando puentes y no muros. Estas tres prioridades confluyen en el propósito que nos hemos dado como Facultad y nos ayudan a concretarlo en el nuevo curso.
Una de las dimensiones en las que nuestra Facultad quiere seguir creciendo es la de la formación permanente especialmente del clero. A la luz de la Carta Apostólica de León XIV Una fidelidad que genera futuro, que conmemora los sesenta años de Optatam Totius y Presbyterorum Ordinis, la formación sacerdotal no puede concebirse como una etapa inicial previa a la ordenación. El ministerio exige una conversión permanente y un cuidado real de la salud existencial del presbítero. El Papa advierte de dos riesgos muy reconocibles: el activismo que mide al sacerdote solo por su rendimiento pastoral, y la soledad defensiva que lo encierra en el cansancio o la desilusión.
Desde esta perspectiva, la Facultad quiere ofrecerse humildemente como un lugar donde los sacerdotes, diáconos, agentes de pastoral, profesores de religión y profesores cristianos puedan respirar, pensar, contrastar y orar juntos, mientras actualizan su formación teológica, espiritual y pastoral. El Máster de Formación Permanente en Conversión Misionera y Sinodal, el Certificado de Introducción al proceso de Conversión Pastoral, el Máster de Espiritualidad y el Máster en Diálogo Interreligioso, Ecuménico e Intercultural nacen de esa convicción: la renovación pastoral necesita fundamento teológico, discernimiento y acompañamiento serio. Quien necesite solo una asignatura, un módulo intensivo o asistir como oyente tiene también su lugar aquí.
En este mismo marco de formación permanente, el curso 2026-2027 está marcado por un motivo especial de alegría y gratitud: la Academia de Lenguas Bíblicas, Clásicas y Orientales (Schola Valentina Linguis Biblicis et Orientalibus Ediscendis) celebra su 40º aniversario. Cuarenta años de enseñanza del hebreo, del griego bíblico, del latín y de otras lenguas de la tradición, representan cuarenta años de un servicio discreto pero decisivo, porque ponen a sacerdotes, religiosos, laicos y estudiantes en contacto con la textura original de la Escritura y de los grandes textos del Magisterio y de los Padres de la Iglesia. Redescubrir las fuentes en su propia lengua no es un ejercicio erudito alejado de la vida pastoral: es una manera concreta de renovar la predicación, la oración personal y la capacidad de acompañar.
En noviembre celebraremos un congreso conmemorativo que nos permitirá agradecer el camino recorrido y renovar la conciencia de la importancia de esta tarea. Quiero expresar mi felicitación y mi agradecimiento sincero a todos los que hacen posible la Academia: a sus profesores, por sostener con rigor y generosidad un trabajo que otros apenas ven, y a sus alumnos, por aceptar el hermoso y exigente reto de aprender las lenguas en que Dios ha querido hablarnos. Una facultad que descuida el acceso a las fuentes termina debilitando su relación con la Escritura y con la tradición; por eso este aniversario no es un detalle secundario, sino un signo de identidad que merece ser reconocido con orgullo.
Entre los desafíos intelectuales y pastorales de este curso, la inteligencia artificial sigue exigiendo una atención reflexiva, crítica y teológicamente fundamentada. El 25 de mayo de 2026, León XIV publicó su primera encíclica, Magnifica humanitas. Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. El Papa parte de una tesis que merece ser subrayada: la tecnología no es una fuerza antagónica respecto a la persona, ni un mal en sí misma. Sin embargo, advierte que las innovaciones tecnológicas no son moralmente neutras, y que las injusticias nacen también de estructuras y mecanismos que producen desigualdad cuando la persona deja de ser el horizonte y el criterio.
En perfecta sintonía con esta encíclica, la Comisión Teológica Internacional publicó en marzo el documento Quo vadis, humanitas? —¿Hacia dónde vas, humanidad?—, aprobado por León XIV el 9 de febrero. El documento reflexiona sobre el impacto de la revolución tecnológica en la comprensión misma de lo que significa ser humano. Frente al transhumanismo y al poshumanismo, que sueñan con superar o sustituir al ser humano, la fe cristiana propone que la verdadera humanización consiste en dejarse divinizar por un Amor que nos precede y nos hace protagonistas de una humanidad nueva. En este marco, la Facultad quiere contribuir con rigor y libertad a esa reflexión, porque la pregunta por lo humano es inseparable de la pregunta por Dios.
Por eso será importante que profesores, alumnos y PAS aprendamos a situarnos ante estas herramientas con honestidad y sentido crítico. La IA puede prestar ayuda en diversos procesos, pero no puede sustituir la comprensión, el juicio prudencial, la maduración intelectual ni la conversación viva que constituyen el corazón de una verdadera educación universitaria. Lo que nadie puede hacer por nosotros es precisamente lo más valioso: la formación del espíritu crítico, el esfuerzo que nos lleva a superar las dificultades y el amor y el respeto por el otro en quien reconocemos el rostro del Señor.
Quiero agradecer el esfuerzo que cada año realizan los profesores por actualizar sus programas y ofrecer nuevos cursos opcionales y seminarios que ayuden a nuestros alumnos no solo a adquirir una formación básica y sólida, sino también a abrirse a los interrogantes vivos de la Iglesia y del mundo. Agradezco igualmente al PAS su trabajo constante, muchas veces silencioso, que hace posible la vida ordinaria de la Facultad, y a la Universidad Católica de Valencia su compromiso por dignificar y promover la reflexión teológica en Valencia.
Necesitamos trabajar juntos para que, a través de la teología, ayudemos a descubrir esa huella trinitaria que hace del cosmos una trama de relaciones y que nos impulsa a salir de nosotros mismos para tender hacia Dios y hacia los demás. La fidelidad que genera futuro no nace de la inercia ni del miedo, sino del amor. Que este nuevo curso sea para todos una oportunidad de crecer en esa fidelidad lúcida, fraterna y misionera que el Señor nos pide.
